El derecho a la Rehabilitación de los sobrevivientes de tortura ¿promesa pendiente?

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El derecho a la Rehabilitación  de los sobrevivientes de tortura ¿promesa pendiente?

Comunicado leido en el foro El derecho a la rehabilitación de los sobrevivientes de tortura el 24 de junio en la Ciudad de México 

Agrademos nuevamente que puedan acompañarnos hoy en este espacio de compartición En 1986 entro en vigor la Convención Contra la Tortura de la ONU, esta convención fue firmada y ratificada por México, en estos 29 años el Estado Mexicano ha adquirido una deuda muy grande con las y los sobrevivientes  de tortura y sus familias, primero al negar que la tortura es una práctica generalizada y sistematizada a lo largo de la historia contemporánea de este país, sentenciando que son hechos aislados y solo responsabilidad de quien la lleva acabo; segundo la  omisión en las investigaciones de estos hechos, la responsabilidad de la misma queda en manos de las víctimas  y sus familias; tercero queda suspendido el castigo a los responsables; cuarto se niega el derechos a la reparación integral si no se cumplen los criterios para ser considerados victimas, limitando esta reparación al saldo económico. Quinto la tortura esta perpetuada por la impunidad que impera, negando el acceso a la justicia a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos.

De acuerdo con la aplicación del Artículo 14 por los Estados partes de la Convención contra la Tortura (CAT) en cuanto a la Rehabilitación señala en  el inciso 13, 14 y 15:

  1. A fin de cumplir sus obligaciones de proporcionar a las víctimas de torturas o malos tratos los medios para la rehabilitación más completa posible, los Estados partes deben adoptar un planteamiento integrado y de largo plazo y asegurarse de que los servicios especializados para las víctimas de la tortura estén disponibles, sean apropiados y fácilmente accesibles. Estos deben incluir un procedimiento para la determinación y evaluación de las necesidades terapéuticas y de otra índole de las personas basado, entre otras cosas, en el Manual para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (Protocolo de Estambul) y que podría incluir una amplia variedad de medidas interdisciplinarias, como servicios médicos, físicos y psicológicos de rehabilitación; servicios sociales y de reintegración; asistencia y servicios comunitarios y orientados a la familia y formación profesional y educación, entre otros. Es sumamente importante adoptar un planteamiento integral de la rehabilitación que tenga también en cuenta la fortaleza y resiliencia de la víctima. Hay que asignar alta prioridad a la necesidad de crear un entorno de confianza y confidencialidad en que se pueda prestar estos servicios.
  2. La exigencia que establece la Convención de proporcionar estos diferentes tipos de servicios de rehabilitación no exime de la necesidad de proporcionar servicios médicos y psicosociales a las víctimas inmediatamente después de la tortura.
  3. Los Estados partes han de velar por que se establezcan servicios y programas de rehabilitación eficaces, teniendo en cuenta la cultura, la personalidad, la historia y los antecedentes de las víctimas. Las víctimas de la tortura deberían poder recurrir a programas de rehabilitación tan pronto como fuera posible después de una evaluación hecha por profesionales independientes y debidamente calificados. Ello no deberá estar subordinado a que la víctima haya interpuesto un recurso judicial. Es indispensable que la víctima participe en la selección de quien ha de prestar los servicios.

Fundamentados y apoyados en estos elementos que deben cumplir los estados partes en materia de Rehabilitación el CCTI  hace los siguientes señalamientos en cuanto a los servicios de rehabilitación que proporciona el estado mexicano a los sobrevivientes de tortura:

Los servicios de rehabilitación por parte del estado, cuando los brinda a los sobrevivientes de tortura son de poca calidad y ética profesional, no están especializados para tratar a víctimas de graves violaciones a derechos humanos de la violencia, no garantizan la confidencialidad, persiste la retraumatización para hacer que la víctima acepte la culpa por supuestos delitos de los que se le acusan. No hay opción por parte del sobreviviente para llamar a un especialista de su confianza. Los tratamientos son cortos y no son holísticos. Los servicios cuando se brindan llegan después de largo tiempo de espera. No se cuenta con traductores en caso de que la persona sea indígena. No se consideran ni la edad, ni el género para dar la atención. En general los servicios de rehabilitación no están coordinados con las necesidades de quien la solicita, no brindan seguridad para el sobreviviente y sus familias. Este  proceso se burocratiza quitando de nuevo la humanidad y la dignidad de las personas, quienes tienen que probar que fueron torturadas no solo frente a las autoridades, si no también frente a las instancias que deberían velar por su bienestar y seguridad.

El Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad en los doce años de trabajo  ha mantenido el compromiso de  brindar atención integral, médica y psicológica, a los y las sobrevivientes de tortura, a sus familias y compañeros, en algunos casos hemos podido trabajar en las cárceles del estado de Guerrero, en consultorio y en sus comunidades. Nuestro enfoque pretende integrar la mirada psicosocial, con perspectiva de género y de derechos humanos, trabajamos en las estrategias psicojuridicas  y sumamos la experiencia de los movimientos sociales. Apostamos por un espacio donde los sobrevivientes de tortura  y sus familias puedan elaborar lo vivido, le den un lugar, visibilicen la forma en la que resistieron y han resistido, un espacio que ellos y ellas crean y recrean, dando  un giro al objetivo  de la tortura que pretende silenciar, destruir la confianza y la seguridad en los otros, las y los sobrevivientes de tortura ocupan ese espacio de silencio resignificándolo, con dignidad y fuerza. Sus vidas no volverán a ser  las mismas, pero se niegan a dejarla en manos de sus torturadores.

En este tiempo hemos acompañado a 493 víctimas de tortura directas e indirectas, 157 mujeres, 336 hombres, de las cuales 215 han solicitado el servicio de rehabilitación, en consultorio, en cárceles y/o su comunidad, de forma individual, en pareja o en grupo, en su mayoría en la ciudad de México y en Guerrero, consideramos que en todas las intervenciones que realizamos en la documentación de hechos de tortura a través del Protocolo de Estambul también hacemos intervenciones basadas en las necesidades  condiciones en las que se encuentran las personas. Esta tarea ha sido apoyada de manera importante a nivel mundial por el Fondo de Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura, es de suma importancia  que los gobiernos destinen recursos económicos suficientes  para la atención de los sobrevivientes de tortura.

Nuestra  propuesta de atención psicosocial  considera la mirada del trabajo en salud en general y la salud emocional en particular, contextualizado en la violencia de Estado en contra de la población civil, ello nos hace tener un compromiso ético fundado en una postura política clara y abierta, que reconoce la humanidad y la dignidad del otro y la nuestra, elementos que ayudan a que los sobrevivientes y sus familias nos permitan acompañarles y brindarnos su confianza.

El espacio de  rehabilitación de los y las sobrevivientes de tortura intenta dar un lugar para la reparación y el fortalecimiento de los vínculos intersubjetivos a partir de la memoria colectiva, de la búsqueda de sentido, del desvalimiento de  los imaginarios sociales hegemónicos  y la construcción de los propios.

Agradecemos de nuevo la confianza a quienes nos han permitido acompañarles en lo más íntimo,   a quienes nos enseñan a romper  el miedo,  con su valor y dignidad, a quienes resisten y re-crean sus vidas más fuertes después de la tortura.

Gracias  

Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad A.C.

24 de Junio del 2016

 

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