Hermanos De Alva

Casos

El número de víctimas por tortura está en aumento, como lo han documentado centros nacionales e internacionales de derechos humanos, en México se ha dado un incremento del 600% aunado al 98% de impunidad. Se hace necesario conocer la verdadera magnitud de la tortura y establecer políticas y prácticas de ámbito federal, estatal y municipal que aborden esta realidad.

Como fue de su conocimiento en los  últimos años en México se presentan con frecuencia arrestos e interrogatorios violentos que sustituyen las investigaciones y permiten obtener confesiones e información en casos penales, estos métodos se privilegian en la lucha contra la delincuencia.

Comandos armados, encapuchados, en coches particulares, detienen en la calle, en las casas, en los autos, maltratando a las personas, sin identificarse.

Por otro lado el arraigo, tanto en su concepción como en su aplicación introduce un régimen de excepción en el sistema penal y atenta contra la presunción de inocencia, el derecho a la libertad, la integridad física y moral, el acceso a una defensa  adecuada y a un juicio imparcial.

En este marco de lucha contra la delincuencia el 6 de septiembre del 2008 los hermanos Fernando Octavio y Juan Carlos De Alba fueron detenidos sin orden de aprensión y arraigados acusados del secuestro de un empresario de San Juan del río.

Hechos sobre la detención arbitraria y tortura.

El Día 6 de septiembre de 2008, mis hermanos Juan Carlos y Fernando Octavio de Alba Valle, fueron detenidos por agentes de la Policía judicial del Estado de Querétaro,  involucrándolos arbitrariamente en un delito el cual ellos nunca realizaron, al momento de la detención, el argumento de los agentes fue el que sus vehículos eran robados y que tenían el reporte de robo, el cual nunca les fue mostrado, Fernando Octavio fue detenido fuera de la central camionera de San Juan Del Río, mientras que a Juan Carlos lo interceptaron en el camino principal de la comunidad en donde vivimos, en el trayecto a las oficinas  de la Procuraduría General de Justicia, el licenciado Vicente Pérez Hierro jefe del sector central y titular del Ministerio Público tras golpear y amenazar con armas de fuego a mis hermanos de que, si no se culpaban de un secuestro, buscarían a su familia y que los iban a matar enfrente de ellos o que si les parecía mejor que iban a buscar a sus mujeres para que se divirtieran sus muchachos, mis hermanos Juan Carlos y Fernando Octavio,  fueron drogados y después de ser golpeados brutalmente y amenazados, firmaron documentos en donde se auto inculpan de un delito que no cometieron, estuvieron desde el día de su detención 6 de septiembre de 2008 hasta el día 10 de septiembre de ese año en la Procuraduría General de Justicia del Estado, negando que ellos permanecían en las instalaciones de dicha institución, ya que nunca se nos permitió verlos, pasaron 4 días en las galeras de la procuraduría, fueron trasladados a una casa en una colonia aledaña a San Juan Del Río en donde fueron arraigados y custodiados por la policía estatal y judicial durante 21 días, de esta manera la Procuraduría General de Justicia justifico la detención arbitraria en contra de mis hermanos ya que fabrico pruebas que los incriminaran, durante ese arraigo eran constante mente fueron llevados a las instalaciones de la procuraduría la mayoría de  las veces fue de madrugada, o se los llevaban en la tarde y regresaban en la madrugada nosotros teníamos que permanecer fuera de la casa en donde los tenían arraigados hasta que veíamos que los regresaban, no existía prueba alguna que los inculpara, por lo que con argucias legales y amenazas los obligaron a firmar documentos y hacer señalamientos a personas que nunca habían visto.

A continuación se describen los hechos de detención, tortura y arraigo a los que fueron sometidos Juan Carlos y Fernando Octavio de Alba Valle:

Juan Carlos de Alba Valle

Juan Carlos de Alba Valle, el 6 de septiembre del 2008  aproximadamente a las 5 de la tarde salió de su casa para pasar por su pareja, llevaba el dinero de una tanda y en este trayecto que hacía manejando su vehículo le cerró el paso un carro century del cuál descendieron  5 o 6  individuos vestidos con bermudas (identificados después como  Policía Investigadora Ministerial)   uno de estos se acercó apuntando a Juan Carlos con un arma obligándolo a descender del vehículo esposándolo con las manos hacia atrás, lo subieron a la parte trasera del vehículo acostado boca abajo.  Le dijeron que tenían órdenes de matarlo,  y que su auto estaba reportado como robado, le colocaron una pistola en la cabeza amenazándolo con matarlo a él y a su hermano. Recibió un fuerte golpe con un objeto contundente que no identifica posiblemente el arma en el oído perdiendo entonces el conocimiento.

Cuando despertó, Juan Carlos fue bajado del vehículo, le colocarón un trapo oscuro cubriéndole el rostro; lo condujeron a través de una escalera mientras que uno de los individuos le dijo “quiero que seas amable con el jefe”. Le quitaron el trapo oscuro de la cara y lo dejaron en una habitación en donde había una silla, donde lo obligaron a sentarse. Uno de los individuos identificado como  “el jefe Hierro” se dirigió a él diciéndole “hijo de tu puta madre vas a cooperar” a lo que Juan Carlos respondió que el vehículo no era robado recibiendo entonces un golpe en la cabeza con la mano, lo golpeó con el puño en el abdomen.

Hierro se dirigió a una persona “Rangel quiero que lo hagas cooperar”, luego a Juan Carlos diciéndole que quería que firmara una hoja y que en el caso contrario lo iban a matar a él y a su hermano. Lo sacaron y metieron a un  vehículo blanco en el trayecto que duro 20 minutos lo golpearon en la cabeza con la mano extendida. Llegaron a una oficina en donde se encontraba el jefe Hierro quién volvió a insistirle a Juan Carlos que firmara unas hojas mostrándoselas. Al responder Juan Carlos que iba a leerlas, el jefe hierro inmediatamente contestó “hijo de tu puta madre el que da las órdenes aquí soy yo” golpeándolo con el puño en la cara posteriormente obligó a Juan Carlos a ingerir dos pastillas cuyo efecto produjo adormecimiento. Posteriormente le volvió a ordenar que firmara las hojas a lo cual accedió Juan Carlos y una vez firmadas el jefe hierro comentó “ya te chingaste, estás involucrado en un secuestro”.  A Juan Carlos y su hermano los presentaron ante los medios de comunicación como la banda de secuestradores de San Juan.

ARRAIGO

Lo llevaron a una casa donde permaneció en una habitación amarrándole las manos con unas esposas a la cabecera de la cama colocándole la luz de una lámpara directamente en el rostro, en el interior de esta habitación el jefe Hierro quien lo siguió amenazando y golpeándolo en el abdomen y en las costillas.

Durante un mes, tiempo en el constantemente irrumpían en la habitación personas que entraban aleatoriamente para golpearlo en el abdomen y las costillas además de privarlo de sueño haciendo ruido por medio de golpes en la pared y mantenerlo todo el tiempo alumbrándole la cara con una lámpara,  privándolo de alimentos, además que  podía escuchar que en otra habitación golpeaban a su hermano Fernando.  Juan Carlos agrega que durante este tiempo lo trasladaron continuamente (unas seis o siete ocasiones)

Después de este tiempo lo llevaron a hacer su declaración y el licenciado Raúl Ocampo Rojas le sugirió a Juan Carlos omitiera las agresiones sufridas posteriormente fue conducido a las instalaciones del CERESO de San Juan del Río Querétaro.

Fernando Octavio de Alba Valle

Eran dos y media de la tarde del 6 de septiembre del 2008, iba a recoger a su pareja al trabajo estaba pasando por la central camionera cuando se le atravesó una camioneta blanca tipo Pick Up, sin ningún tipo de identificación, él se encontraba manejando una camioneta Expedition de color verde, descendieron tres o cuatro individuos vestidos de le apuntaron con armas tipo escuadra y sin identificarse previamente  lo descendieron del vehículo el motivo de la detención era que su  vehículo era robado. Lo esposaron con las manos hacia atrás  y lo subieron a la camioneta tipo Pick Up en la parte de atrás en los asientos, obligándolo a mantener una posición inclinada con la cabeza hacia abajo. Durante este trayecto lo amenazaron con arrojarlo fuera del vehículo en marcha para que quedara “como perro aplastado” además de hacer diversos simulacros de lanzarlo fuera del vehículo abriendo la puerta de este y empujando a Fernando. Llegaron a una oficina, lo metieron a un cuarto, una de las personas que estaban con él (las mismas que lo detuvieron) “que ya lo había cargado la chingada” y que si no cooperaba “iban a chingar a mi familia”. Lo sentaron  en el piso, le colocaron una bolsa de plástico en el rostro provocándole asfixia al mismo tiempo que  lo golpeaban con los puños cerrados en el abdomen y con patadas en la espalda en repetidas ocasiones (aproximadamente cuatro de acuerdo al testimonio). Le retiraron la bolsa del rostro, le dieron un golpe con la mano extendida en la parte posterior de la cabeza diciéndole que era “para que se le abriera el cerebro y cooperara” este procedimiento, de colocarle la bolsa y golpearlo en el abdomen y la espalda fue repetido en dos ocasiones más.

Posteriormente abandonaron el inmueble, y subiéndolo en el mismo vehículo lo condujeron a una casa localizada en la colonia La floresta según lo referido. Durante el trayecto fue golpeado con los puños cerrados en abdomen, en costillas  y con la mano extendida en la parte posterior de la cabeza en diversas ocasiones amenazando con dañar a su familia si no cooperaba. En este lugar pudo ver a su hermano y a otra persona que no reconoció. Dentro de una de las habitaciones lo obligaron a ingerir, golpeándolo en el abdomen y abriéndole la boca unas “pastillas” que describe como blancas y pequeñas de un sabor dulzón, sin explicarle el motivo por el cual se las administraban, el efecto que causaron estas pastillas en Fernando  fue desorientación temporal y sueño de acuerdo a lo que refiere “yo no sabía si era de día o de noche”. Después de haberlo obligado a ingerir las pastillas lo continuaron golpeando con los puños en el abdomen y con patadas en los testículos diciéndole que tenía que cooperar o de lo contrario su familia se vería afectada, en ese momento Fernando refiere haber contado hasta ocho individuos que lo agredían todos vestidos de civil . Posteriormente lo volvieron a subir a un vehículo obligándolo a recostarse boca abajo  en la parte de atrás de este mismo, dentro de este vehículo había cuatro individuos dos adelante y dos atrás, estos últimos quienes iban golpeando a Fernando con los pies además de irlo pisando repetidamente, durante este trayecto repitieron el simulacro de lanzarlo fuera del vehículo, en esta ocasión jalándolo de los pies. Al finalizar este trayecto le cubrieron la cabeza totalmente, lo sentaron en una silla diciéndole que no se moviera de ahí o le “iban a partir la madre”, estuvo sentado con las manos esposadas hacia atrás, fueron por él ordenándole que se levantara diciéndole “para darte tus chochitos y que no te duela tanto”. Entro una persona a la que le decían “el jefe hierro”, esta persona tenía en sus manos un tubo con el que golpeó a Fernando en las pantorrillas ordenándole que no lo viera y que viera hacia el piso diciéndole que “era una pinche basura” y que si no cooperaba lo iban a matar  a él y a su familia, el jefe hierro  obligó a Fernando a firmar unos papeles sin dejarle leer el contenido, Fernando firma y es cuando sabe que lo acusan de secuestro

Al día siguiente lo  presentan junto con su hermano  ante los medios de comunicación como una banda de secuestradores.

ARRAIGO

Posterior a la presentación los condujeron de nueva cuenta a la casa ubicada en la Floresta en donde estuvieron aproximadamente un mes acostados boca arriba con las manos esposadas a la cabecera de la cama y solo los desamarraban para comer o para ir al baño de acuerdo a lo que refiere Fernando. Durante este tiempo se le privó de sueño teniendo la luz encendida todo el tiempo además de que golpeaban a la puerta sistemáticamente y en ocasiones entraban al interior de la habitación para golpear a Fernando en el abdomen y en las costillas, durante este tiempo les proveían de alimentos de manera irregular y le administraban las pastillas referidas anteriormente todos los días. Posteriormente lo condujeron al penal de San Juan del Río.

Denuncia por tortura

El día 5 de agosto del 2014, dentro del Amparo en donde  se solicito  la nulidad del procedimiento, se dicto sentencia por parte del Juzgado Cuarto de Distrito del Estado, en donde Amparan y Protegen a Juan Carlos y Fernando Octavio De Alba Valle, además el Juez de Distrito ordena al Juez de la Causa se allegue de datos y pruebas para esclarecer lo dicho por Juan Carlos y Fernando, acerca de que fueron torturados,( Tortura Certificada tanto por Peritos independientes, de dependencias no gubernamentales, como CEDH(Comisión Estatal de Derechos Humanos), CCTI (Colectivo Contra la Tortura y la  Impunidad A.C.), todas las pruebas aportadas corroboran su dicho.

7 años 5 meses de la detención arbitraria, tortura y encarcelamiento de Juan Carlos y Fernando, las condiciones en prisión prolongan la tortura por los tratos que reciben y la libertad y la justicia negada.

En su visita a México el Relator de tortura de la ONU tuvo información sobre el caso, que sirvió para aseverar que la tortura es una práctica generalizada y sistemática en México.

Last modified onThursday, 04 February 2016 19:52
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